martes, 28 de julio de 2009

Experimento mento

Cuándo llegué me asombro ver no sólo la facilidad con la que pasé, si no la ausencia de las grandes colas que a veces uno ve en la televisión, pero luego descubrí que es adentro la espera y no afuera, pero es igual de cruel y llena de agonía.

Madres desesperadas haciendo largas filas desde la mañana para ser atendidas, saliendo con recipes llenos de medicinas y exámenes que el hospital no puede dar ni realizar, embarazadas caminando de aquí para allá, entrando y saliendo cual cochinos en un corral, niñas con aborto, niñas con el segundo o tercer parto, mujeres que nunca se han controlado el embarazo y luego arremeten contra los médicos que trabajan superando sus horas de guardia, sin dinero en sus cuentas y con lo poco que hay de material en los depósitos.

Los padres y familiares siempre esperan afuera con las pocas pertenencias en bolsas de mercado, aquí no está esa alegría del padre cortando el cordón a su hijo, los bebes vienen a la vida en ambientes lúgubres o en quirófanos sorteados, el hambre, la miseria, la ignorancia y la muerte se pasea por los pasillos.


Hay pisos donde uno no debe “andar” por que es más accesible al hampa, es común no sentirse seguro dentro de los pasillos, los ascensores son llamados a gritos "piso dos por favor" y la comida es recomendada traerla de casa, pues las cantinas carecen de “calidad”.

La muerte es algo natural, más aún los fines de semana o de quincena, “Los choros se vuelven locos atracando, las peleas entre bandas se intensifican y el consumo de drogas es mayor” me indica uno de los residentes. Un cirujano, me explicó porque dejo de practicar cirugías y decidió especializarse en pediatría “No soportaba trabajar horas para salvarle la vida a alguien que le quitó otra aun padre honrado de familia, vienen una y otra vez, tienen siete vidas, uno gasta el material que es escaso para verlos aquí la próxima semana, a veces uno se siente culpable por las vidas que ha quitado ese malandro”

Los doctores se forran en una capa de insensibilidad, pareciera que no se les “mueve nada” cuando ven a niños o ancianos entre la vida y la muerte, al preguntarle sobre lo que parece una característica a una neonatóloga me comentó “Muchas veces las madres no sienten nada, son mujeres que las vez aquí la primera vez y les adviertes y al año siguiente esta pariendo, nunca se controlan el embarazo, comen mal y algunas fuman, beben o consumen drogas, un niño así esta destinado a la muerte” .

Da dolor ver todo lo que vi , gente durmiendo en el piso, lágrimas, gritos, personas con armas que amenazan le salven la vida a su pana que probablemente dejo sin padre, madre o sin hijos a alguien, colas por la vida, mujeres agarrando tickets para parir, doctores llenos de sangre de pies a cabeza sin un pan en el estómago pues trabajan corrido y extienden sus horarios, doctoras solas porque nadie entiende su trabajo, doctores solos porque sus matrimonios son un fracaso, enfermeras atrapadas en relaciones donde son las “otras” , amores entre “pasillos” que nunca llega a ningún lado, ojos aguados por un amor imposible y un corazón roto pero que son incapaces dejarse ver cuando toca operar a un niño de gravedad, peleas de padres y madres porque se discuten la culpa de que su hija este borracha o violada… así es una jornada entre chistes, música y bailes en el cuarto de doctores, besos y éxtasis entre los pasillos y lágrimas, gritos, miserias, peleas, austeridad y muerte en los consultorios.

miércoles, 1 de julio de 2009

CRÓNICAS DE UNA EMERGENCIA II ARRIBANDO

Trato de aparentar que todo aquel escenario me es muy familiar, se supone que esa es mi ruta de todos los días pero la verdad es que no, trato de buscar con la mirada algún cartel o aviso que me ubique donde estoy, leo lentamente el nombre de una estación de metro Pla-za suuu-cre, sí estoy cerca así que descarto la posibilidad de secuestro o violación por parte de mi chofer.

Hay un tráfico espantoso, alzo la mirada y diviso un choque de un camión de comidas contra un Aveo azul, la mujer escandalizada está peleando con el chofer yo no me explico por qué si tan sólo fue un rayón y si está asegurada arma tanto escándalo a 20 metros de un operativo de la Policía Metropolitana donde tienen contra la pared y tirados en el piso a más de doce motorizados, en ese momento me dije para mis adentro ¡Aquí fue!

Trato de guardar la calma y noto que Hector sigue hablando sin parar, miro el celular ,más de una hora a pasado y aún no logro llegar, le pregunto a Hector si puede hacer algo para llegar más rápido y me dice ¡pero si ya llegamos!.

Para entrar a los Magallanes de Catia en auto hay que bordearlo todo y darle la vuelta hasta llegar al área de emergencia de adultos, justo al frente se encuentra el “estacionamiento” y un cafetín que trabaja 24 horas donde no recomiendo comprar nada más que agua mineral, al lado hay un puesto de teléfono donde se puede llamar a cualquier celular y a la hora que sea, también se pueden adquirir 5 caramelos de menta por 1 bolívar y cigarro por unidad. A unos 10 metros se encuentra la “Línea de Taxis” muy semejantes al ejemplar en el que llegue a mi jornada.

Saco el monedero de mi bolso de Puca, tomo el sencillo y Hector me dice -Déjelo así, siempre es bueno tener una doctora de niños, anote mi teléfono. Lo anoto, le doy las gracias y acepto su generosidad, miro hacía arriba y leo EMERGENCIAS, he llegado.